Es puntual, claro, es perfecto, tampoco podía ser de otra forma, aunque siempre vaya corriendo de un lado a otro y haciendo mil cosas. En cuanto llega me da dos besos. ¡¿¡Dos besos!?! Que me bese fuera de horario de trabajo y a solas, va a ser objeto de mis fantasias sexuales durante una temporada...
Hace muchísima calor, así que Mario piensa que lo mejor es ir a la sala V.I.P. del Club, porque allí es donde el aire acondicionado concentra todas sus frigorías para asegurarse de que los socios más importantes, se sienten como en Invernalia, aunque fuera las temperaturas superen las de Mordor.
Es una sala grande, está decorada al estilo colonial, incluso han debido ir al almacén de los moros del Polígono Store a comprar un falso cuerno de elefante que hace juego con el gran ventilador de aspas del techo, y los grandes sillones de mimbre en torno a la mesa de cristal. Lo que más me gusta de esta sala, aparte del mininbar, claro está, es la zona de descanso. Han puesto un gran diván, de piel, cubierto por un dosel digno, junto a las sillas, de cualquier película sobre la colonización inglesa de África.
Saco todo los documentos sobre los actos que se sucederán sobre el evento mientras Mario va a conectar el aire acondicionado. Genial! Como el Club cierra a las cinco, han desconecado los aires desde la centralita que está en la sala de abajo, que por supuesto está cerrada con llave. Conectamos el ventilador de aspas, que suele estar de adorno, y hace un ruido no muy perceptible pero hipnotizador que nos acompaña mientras trabajamos.
Tres veces he sacado ya con disimulo el móvil para mirarme en el espejo que lleva incorporada la carcasa. Mario no deja de mirarme y sonreir, pensé que tendría restos del puré del almuerzo del niño en la cara, pero no. Hace tanta calor por Dios!!! Cojo uno de los lápices y me hago un moño como puedo. Al recogerme el pelo, toco mi nuca, que está empapada en sudor, tengo que tener una pinta horrible... vaya! Un wassap, aprovecharé para mirarme con disimulo al espejo con la excusa de leerlo!
De Mario: "Srta. García, si no deja usted de mirar el móvil constantemente, voy a empezar a pensar que no tiene ningún interés en mi, quiero decir, en terminar el trabajo.... por cierto, muy sexy ese recogido improvisado 😏"
Mis ojos se han debido abrir como platos. Tardo unos segundos en reaccionar.¿Lo miro?¿qué hago?. Me sonrío, y antes de que me dé tiempo a contestar él me dice ¿Es algo importante, o podemos seguir trabajando?¨ así que le sonrío y le digo ¨Nada importante, un pesado del trabajo que me manda wassaps fuera de horario¨ ¡Toma ya! ¡minipunto para la ricitos! Él se empieza a reir, sabe perfectamente que me gusta, el tonteo entre nosotros es evidente, y por cierto, ¿qué es eso de sexy?. Si normalmente me cuesta contener las ganas de avalanzarme sobre él, ahora ya cualquiera se pone a organizar la distribución de las mesas para la cena de clausura.
El sol apenas nos deja ver, además la flama que entra por la ventana es insoportable, así que Mario me pide que baje las persianas, aún así, el sol que se cuela entre las fisuras de las lamas nos permitirá seguir trabajando.
Cuando estoy junto a la ventana noto que se acerca a mi, se acerca mucho, de hecho, me está tocando. Apoya sus manos en mis caderas y su frente sobre mi nuca. Respira profundo. Dios, está excitado, y es por mi! Todos esos mensajes, esas miradas, esos tonteos, ¿realmente van a hacer que pase algo entre nosotros?¿aqui?¿ahora? Noto cómo un escalofrío recorre mi cuerpo a pesar del calor insoportable. Mis pezones están duros y la piel de mis senos se eriza dificultando que la gota que cae de mi cuello recorra todo el camino de mi pecho hasta el ombligo, bajo la blusa de gasa, que ya parece una segunda piel, pegada a mi por el sofoco del calor. Me apresuro a poner mis manos sobre las suyas, inclino la cabeza hacia atrás para que pueda oir mi gemido. Quiero que entienda que lo deseo, tanto como me desea él a mí. Se acerca más, presiona su erección contra mi trasero, que acude a frotarse contra ella. Ahora también estoy mojada por dentro...
Todo es suave, calmado, estamos tan sofocados por el calor, que ya respirar cuesta, mucho más con la excitación de nuestras lenguas enredándose la una con la otra, devorándose como, si ante esta calor, la única fuente de hidratación, fuese la saliva del otro. Me da la vuelta para lamer cada gota de sudor de mi cuello, saca la camisa de la falda y ni siquiera se detiene a quitármela, solo la sube a la altura de mis hombros, para poder agarrarse con fuerza a mis pechos, y esa erección, esa erección que sigue apretándo contra mi culo como si pudiese traspasar la ropa y penetrarme directamente. Llevo las manos a mi espalda, justo hasta su bragueta, la abro, deseo sentir el calor de su polla en mis manos.
Cuando la saco, noto que la punta está mojada, la acaricio, y el gime, le gusta.
Con su mano derecha baja hasta el filo del dobladillo de mi falda, sube acariciando mis muslos para llegar hasta mis braguitas de encaje. No me las quita, noto como pasa su dedo índice por el filo de la costura y lo introduce hábilmente. Estoy empapada, tengo el clítoris hinchado, puedo sentir cómo me palpita en cuanto introduce sus dedos entre mis labios para acariciarlo. Ahí, de pié, con su mano izquierda aferrada a mi pecho... me corro por primera vez con Mario.
Estoy tan exhausta que me dejo caer sobre mis rodillas, me siento sobre mis talones y levanto la vista, y justo detrás está él, con su imponente erección justo encima de mi cabeza. Lo miro desde esa posición, mordiéndome el labio, inclino la cabeza hacia atrás para lamerle despacio. En cuanto mi lengua roza su piel, emite un gemido, sabe lo que quiero, y me lo da. Se sirve de sus manos para obligar su pene erecto a llegar hasta mis labios, y despacio, se acopla a mi. En esta posición puedo notar como mi boca y mi garganta están perfectamente alineadas para que pueda introducirla entera en mi boca. Entre tragada y tragada, le veo mirarme desde arriba, lo está disfrutando, y yo, aún más.
Se detiene, en esta posición deben molestarle las piernas, me lleva al diván, pero no quiero tumbarme, no me apetece quedarme pegada a la piel con todo el sudor, así que le tomo la mano y lo guío para que se quede de pié, justo delante de él. Me pongo de rodillas mirando a la pared, y le invito a acercarse por detrás. Me retiro el pelo a un lado del cuello y cojo sus manos para llevarlas de nuevo hasta mis pechos. Me encanta que se agarre a ellos, ver sus manos apretando mis pezones como si fueran mis propias manos. Acerco su polla a mis nalgas, acariciándolas con ella. Me reclino un poco sobre el respaldar del sillón, dejando expuesto mi culo a su merced. Frota suavemene su polla por todo mi sexo, desde delante hacia atrás, empapándose de mi sudor y mi corrida, y entonces, cuando la tiene cerca de mi culo, echo mi cuerpo hacia atrás para que la introduzca despacio. Puedo escuchar como dice "ohhhhhhh" en cuanto nota el calor de mi cuerpo invadiendo su miembro.
Nos quedamos exhaustos, tenemos las articulaciones entumecidas, pero no importa, porque no hemos terminado el trabajo, así que mañana tendré que volver a posponer las vacaciones un día más, y ahora, ya no será un día menos de vacaciones, será una tarde más con Mario...


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